Blog > 12 July, 2017 - 15:48 > 40-El Viaje

El Viaje:

 

Voy conduciendo hacía el Valle deBravo, estamos en época de lluvias y después de rodear Toluca todo es verdor, humedad, fertilidad.

No estoy, y me sorprendo de ello, nervioso. Voy con ilusión y con muchas ganas.

Llego un poco pronto, paro a comprar agua y a poner gasolina al carro para no tener que preocuparme de eso a la vuelta. También porque me da vergüenza llegar demasiado temprano y tener que hablar con todo el mundo (castilla se lleva dentro).

Llego al lugar “canto del colibrí centro holístico”, en circunstancias normales no entraría a un lugar así pero me maravillo de lo bonito y bien pensado que está:

Tiene varias edificaciones salpicadas en un terreno irregular alfombrado de césped bien cuidado, hay un temazcal (una especie de sauna grupal) y un templo más grande con un “foso” de agua que lo rodea, todo él en forma circular y con un techo en forma de bóveda, algunas ventanas “ojo de buey” y una puerta también de forma semicircular. Todo me recuerda a una aldea hobbit.

 

Agarro todas mis cosas, dejo el teléfono en el coche y voy hacia la entrada.

Me sorprende ver que ya está lleno de gente, de hecho, no sé donde ponerme, pregunto y me dicen que en el medio. Toda la gente que ya ha llegado está ocupando el espacio pegado a la pared formando un gran círculo, yo soy el primero en empezar a formar un nuevo círculo un poco más adentro, llegarán otras cuatro personas con las que compartiré ese espacio.

 

Siendo como soy un impaciente incorregible empiezo a despotricar para mis adentros, que mal organizado está esto, joder lo que tardan, a mira y a éste si le hacen sitio, etc.

 

Pero por fin empieza a llegar gente que parece que es la que ha de dirigir el asunto.

Al principio sólo aparece una gente bastante rara que me hace desconfiar un poco de toda la onda pero son amables y parece saber lo que hacen, nos cobran (había que enviar la mitad y aquí pagar la otra mitad 1600 pesos unos 75€) me preguntan si es mi primera vez, me explican cómo será y cómo he de hacer, etc.

 

Finalmente llega el chamán (Germán) y acomoda todas sus cosas: varias guitarras, líquidos, cojines, ropa, algunos amuletos etc. Se presenta y nos explica la ceremonia para los nuevos, le interesa mucho saber sobre enfermedades y antecedentes familiares de enfermedades mentales pregunta varias veces a todo el mundo y habla largo y tendido con la gente que contesta algo que le parezca relevante, ésto me da un poco de confianza.

Explica cómo será la ceremonia: tomaremos la medicina, así se refieren a la ayahuasca, y empezaremos con los cánticos y rezos, habrá una segunda toma para aquellos que sientan que con una no basta. La ceremonia se divide en dos partes, cuenta que en la primera es cuando pasan las cosas más delicadas pero que a partir de la tercera hora es cuando el viaje se estabiliza y es importante llegar allí en buen estado. Nos cuenta que hay que dejar que la medicina nos guíe, no imponer proyecciones, la medicina nos llevará a donde nos hace falta, no es recomendable obligarla a llevar un camino, esto lo dice sobre todo para los nuevos.

Había que llevar una serie de cosas a la ceremonia, la más curiosa es un recipiente para la “purga” o sea, un cubo para vomitar, nos explica que podemos purgar de varias maneras: mediante el vómito, las lagrimas o diarrea.

Nos dice que ellos estarán allí cuidándonos en todo momento, que si alguien es muy escandaloso tratarán de calmarle para que no moleste a los demás, que además de ellos dos (Germán y Lupita que ya se ha sentado también) hay otras cuatro personas de confianza y con experiencia que estarán pendientes sobre todo de los nuevos y con eso empezamos.

Tomamos la medicina por orden y en el sentido de las agujas del reloj, a mi me toca el penúltimo, comienzan los cantos, hay gente que ya está de viaje y algunos vomitan, a mi no me sube nada y me preocupo un poco pero me acuerdo del peyote y sé que yo tardo.

Anuncian la segunda “ventana” para tomar de nuevo y yo me acerco porque ha pasado una rato y no me sube nada. Germán me mira imagino que para comprobar que tal voy y me da otra dosis, antes de entregarla hace una serie de movimientos, exhala en el recipiente y me lo entrega.

No recuerdo que pasa entre ese momento y cuando noto que ya estoy dentro, simplemente me veo en el viaje.

No sé si es lo primero pero es lo que recuerdo:

Empiezo a sentirme en una danza tribal, soy uno de los personajes bailando, los personajes tienen diferentes cabezas que se van intercalando, también la mía, el puma, el águila, me siento sudoroso y con polvo, me siento en el amazonas.

Quiero mantenerme sentado pero no puedo y me tumbo en mi saco de dormir que se convierte en mi envoltorio, a veces me siento oruga, gusano.

La verdad ésta primera parte no la recuerdo demasiado, creo que estaba muy metido en mis sensaciones y tratando de “ver” el viaje. Sí creo que fue la parte más dura, me sentía como en un lago de fango rodeado de peces pegajosos, serpientes, lodo burbujeante, atrapado, meciéndome al ritmo al que se movían los diferentes animales que me rozaban, a ratos la escena cambiaba y aparecían insectos imposibles, monstruos de mil patas ojos y brillos, algunos me salían de dentro, mis extremidades se convertían en pinzas y alas. De cualquier manera no era algo que resultara temible, era más bien desagradable pero en todo momento era consciente de que era un viaje y que eso que estaba viendo era un interior oscuro de mi ser, en cierta manera había en toda ésta etapa un sentimiento de voluptuosidad, cercano a lo sexual, podías oír cómo en la sala se oían gemidos de esa índole o al menos a mi me lo parecía, me viene a la mente escenas de películas cómo Drácula cuando en el castillo el tipo se siente atraído por las vampiresas y acude a la sala y cómo se entrelazan los cuerpos pero al final todas se convierten en esos monstruos.

Toda esta primera parte son variaciones de lo anterior, estaba tan metido en eso que no recuerdo si hubo rezos y cantos durante ese rato, intuyo que sí pero no lo puedo decir con seguridad.

En algún momento creo que empiezo a conectarme más con el exterior y empiezo a escuchar los cantos, la primera vez que ésto me pasa noto como en ese lago ponzoñoso llenos de alimañas y monstruos empiezan a surgir grandes burbujas, las burbujas crecen al ritmo del canto y junto con una convulsión en la que me doblo sobre mis abdominales arqueo todo el cuerpo y mantengo la respiración , la presión se me escapa con una especia de gemido y suelto la burbuja por la boca mientras me invade una paz universal, abro los brazos mientras siento la felicidad más inmensa, la claridad mas sublime, veo el universo, veo como el mundo está, todo el cosmos a mi alrededor, siento como toda la sala está conmigo, como todos somos uno, noto finos hilos que salen de mis manos y pies conectándose con todo el mundo en la sala e incluso fuera, lloro, las lagrimas saltan a borbotones, sonrío, elevo un brazo, miro a mi alrededor y amo como nunca a mis compañeros.

Acaba el canto, llega un silencio y me vuelvo a hundir en la laguna ponzoñosa, esto pasará varias veces durante ésta segunda parte hasta que creo que empiezo a comprender. Después de varias veces repitiendo éste proceso mi laguna se convierte poco a poco en mi interior, en mi tronco, cuando el canto acaba y vuelvo a hundirme me hundo en mis entrañas, allí veo como se abre mi pecho dejando al descubierto cañones, crestas y volcanes llenos de lava, podríamos ver la imagen de un infierno allí. Hay algo que noto que penetra hacia esas profundidades buscando por los rincones, profundizando, cuando encuentra lo que busca, unas pequeñas bolas nauseabundas negras empiezo a convulsionar de la manera explicada antes, son convulsiones como imagino que debe ser un parto, un esfuerzo increíble y agotador , suele coincidir con el momento álgido del canto y cuando finalmente la bola se expulsa el placer es indescriptible.

A veces veo que no estoy yendo a la profundidad deseada, noto que hay más bolas negras enterradas en lugares lejanos, pongo mis manos sobre el pecho y lo abro en un estallido azul metálico, obligo a penetrar mis manos que se convierten en escaleras y las obligo a ir más y más adentro, sigo sacando bolitas y con cada una de ellas cuando llega el momento en que las expulso, lloro y siento una felicidad inmensa.Por fin vomito, nada más lejos de lo desagradable, es el final de un proceso que entiendo en ese momento de limpieza, de purificación, he sacado muchas cosas de ahí dentro. El cubo y su contenido los arrojaré a un agujero al efecto en la tierra honrándolo y dando gracias.(esto lo haré después)

Así me pasan lo que se me parecen tres eras glaciares, por fin después de todo este rato el viaje se estabiliza en un bienestar más consciente, en una felicidad y paz enorme en el que puedo navegar a mi antojo. Miro hacia el techo, un techo precioso con un tragaluz que a mi me pilla justo encima en el que veo el rostros de la abuelita ayahuasca que me guía.

Empiezan a aparecer rostros y presencias en ese tragaluz de gente que noto que me perdona y a gente a la que perdono lloro con una felicidad enorme, se me acerca uno de lo ayudantes para ver como estoy, le doy las gracias y el sabe que estoy bien. Veo que el viaje no durará mucho más y trato de aprovechar para pedir perdón a todo el mundo al que creo debérselo y perdono a todo aquel al que creo que he de perdonar, proyecto a toda la gente a la que quiero y trato de mandarles mi mejor sentimiento. Comprendo porqué actúo como actúo y porqué soy como soy, es un entendimiento que ahora ya he perdido, sólo duró ese rato, pero siento como sí hay muchas cosas que se han quedado. Poco a poco voy volviendo a la normalidad y trato de dormir, pero no puedo, hay miles de cosas pasando por mi cabeza que tengo que pensar.

Me levanto, estoy mareado, voy a entregar mi purga a la tierra, todavía es noche cerrada pero hay luna y se ve el monte, respiro profundamente y agradezco al mundo lo que he vivido, me abrazo a un árbol (?). Voy al baño me lavo y doy un paseo por el recinto formulándome teorías y asimilando lo vivido. Al fondo hay dos chicas hablando de su experiencia, iría con ellas pero yo estoy en lo mío bastante ocupado.

He aprendido mucho y no quiero que se me olvide así que trato de entender y entiendo muchas cosas.

Formulo una teoría sobre lo que he vivido, una teoría que he querido compartí con algunas personas a las que vi en mi viaje, se que es raro y más viniendo de mi.

La teoría es ésta:

Dicen que el feto durante su gestación pasa por todos los estadios de la evolución, comienza como un organismo unicelular, pasa a pluricelular, embrión de pez, reptil, ave y así hasta que empieza a parecer humano. Es como si a un nivel celular lleváramos la herencia de todos los seres del planeta.

 

Ayer hice una ceremonia preciosa de aya-huasca, la primera de la que creo serán varias, pasaron muchas cosas, todas buenas y curativas aunque muchas nada agradables.

La conclusión a la que llegué, después de haber navegado mil años por mis entrañas es la siguiente:

Existió un niño primigenio, una urna impoluta con un alma pura, ese niño al igual que el feto, ha ido pasando por generaciones y generaciones de “vainas” en las que alojarse. Nosotros somos, cada uno, una de esas vainas que alberga un niño primigenio que lleva en su memoria miles de vidas pasadas, miles de alegrías, traumas, manías, tics, miedos, vergüenzas, etc.

Cuando nos es entregado, nuestro niño nos viene dado en línea directa familiar, tu niño es el mismo que cargaba tu bisabuelo o abuelo y será el mismo que carguen tus nietos o bisnietos.

Nuestra única tarea en el mundo, nuestro único objetivo y meta es conseguir “mejorar” a ese niño, educarlo, quererlo, acompañarlo, perdonarlo, aceptarlo, escucharlo y acariciarlo para entregarlo lo más sabio y puro posible a la próxima generación

Sólo de ésta manera conseguiremos cambiar el mundo.

Todos estamos conectados porque todos llevamos un niño primigenio en el interior y al haber vivido todas las vidas posibles se ha convertido en el mismo niño para todos, es un niño colectivo.

Si has llegado hasta aquí imaginaras que ése niño no es otra cosa que nuestro subconsciente y que esa “vaina”, o sea nosotros, somos el consciente.

Cuando aceptas, quieres, respetas, cuidas y conoces a ese niño nada más importa y todo cobra sentido.

Cuando entiendes que cada persona en este mundo carga con un niño y cuando ves que tú has tardado 40 años en encontrarlo empiezas a ver a la gente de otra manera, sin juzgar, con compasión.

Ayer vi millones de cosas dentro de mi, algunas ponzoñosas, oscuras y terribles que por suerte purgué en gran medida. Pero también vi y sentí lo más elevado del mundo, el amor más incondicional, las verdades mas acertadas. Perdoné y pedí perdón a toda la gente necesaria. Entendí cosas que he tratado de entender durante años.

Es la experiencia más increíble que he tenido en mi vida, conducido por unos chamanes llenos de amor, rodeado de gente que en ese momento fueron mis hermanos, hijos y padres.

Si tienes oportunidad de hacerlo algún día hazlo.

Si lees esto es porque pensé en ti y te entendí más y mejor.

Muack.

 

Después de estar meditando largo y tendido decido irme, hay a las 7 de la mañana un momento en el que compartir la experiencia con los demás, yo no me veo haciéndolo (craso error debí haberme quedado) y después hay una ceremonia de temazcal (la sauna) donde parece ser que terminas de echarlo todo.

Yo la verdad es que estoy exhausto y quiero irme a casa, estoy a 2 horas y media con tráfico pero si me voy ahora (son como las 5) llegaré en hora y media y podré ir a ver a Anna.

Seguramente la razón no es esa, no me quedé por miedo y vergüenza, pero la próxima vez, que habrá próxima es seguro, si me quedaré.

 

En resumen una experiencia que te puede cambiar la vida, no digo que automáticamente seas un iluminado, ni mucho menos, soy la misma persona de siempre, pero me conozco y te conozco más, aunque aún así eso sea muy poco.

 

Narcorrea in wonderland

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