Blog > 28 June, 2016 - 02:41 > 31: Veracruz

20:34, anochece en los alrededores de Antón Luzardo, concretamente en el porche de una cabaña en un pequeño complejo natural al pie de la playa pero dentro de la selva, estamos prácticamente solos, el viajar siempre en temporada baja o en días laborables te da este tipo de placeres, regresamos de un larguísimo, agradable, relajante, pero sobre todo necesario paseo por la larguísima playa que une Antón Luzardo y Boca Del Río, al sur de la ciudad de El Puerto De Veracruz.

Ayer nos enterábamos de que al norte, frente al puerto de Tuxpan entraba una tormenta que al tocar tierra se la consideraba “tormenta tropical” que ha creado cierto revuelo pero, por lo que se ve, al menos por aquí hay pocas consecuencias reales; previsora, la universidad de Veracruz ha cancelado todas sus actividades para el día de Mañana.

 

Venimos escapando del ruido, contaminación, humores, estrés, insomnio, etc.del DF, hemos tenido un mes duro, Anna ha estado trabajando algunas mañanas en la OFUNAM y algunas tardes en La Minería y yo he tenido huesos (bolos) y huesos y ensayos y ensayos, casi no nos hemos visto y la incompatibilidad de horarios se hace más patente por la diferencia de estilos: el Jazz acaba tarde y el clásico comienza temprano, traducido: no se duerme nunca, yo me acuesto a las 2 y ella se levanta (nos levantamos) a las 6:30, esto no es vida.

 

Además de todo lo anterior mi querida Anna (o mi estimada, adjetivo muy utilizado por estos lares) estará todo el verano trabajando con la Orquesta de la Minería, una suerte de “all stars” de las orquestas del DF y, por tanto, no tendremos espacio-tiempo para disfrutar de una vacaciones como sólo nosotros merecemos así que ya hace unas semanas decidimos tomarnos ésta libre para poder salir del agujero, además aprovechábamos para, a partir del Miércoles, visitar Xalapa en su festival de Jazz al que acuden: Potter, Zenón, Patitucci, Garzone, etc..y yo, que toco el Sábado con una tal Pete McGuinnes (trombonista que no me apasiona cómo toca, no me apasiona como canta, pero arregla super bonito y toca y canta más que decentemente-que más quisiera yo- y que después de tocar con el se descubre como una grata persona, gran tipo Pete)

 

Comienza a llover en la selva y aquí cuando llueve, llueve. Pocas cosas he visto más bellas que el temblar de las hojas de esta frondosísima vegetación bajo el peso del torrente, el sonido es relajante y el ambiente es húmedo, fresco, misterioso. Adictivo y brutal.

 

Bueno, todo esta introducción, tiene poco o más bien nada que ver con el tema del que quería hablar, como bien dice Sergi, vomito no escribo, pero he descubierto que para escribir algo minimamente coherente he de viajar en autobús por un periodo no inferior a 5 horas, eso me regala media página inteligible, los viajes a Xalapa son un espacio de reflexión y meditación que necesita mi mente pero que mi cuerpo sufre demasiado. La novela, biografía, crítica o ensayo que consiga articular en algún momento, necesitará de varias vueltas al mundo en un mercante, cosa que me atrae como una polilla a la luz, ya veremos.

 

El tema era la música en México DF o “cómo no fiarse de las primeras apariencias”.

 

Recordarán que en algún momento me quejé del poco nivel, con excepciones, del músico no clásico del DF,¿si?, ¿no?, pues sí, me quejé. El problema es que yo los buscaba donde no estaban.

 

Los buenos músicos, los increíbles, están donde está el baro (la pastuza, el dineral, la pela), es decir en giras, televisiones, estudios...etc. En el hueseo (bolismo) del jazz hay mucho farsante, algunos aficionados honrados y unos pocos muy buenos músicos, también hay una escena, recién descubierta por mi pero muy prometedora de free jazz y vanguardias que llama la atención.

 

Esta semana pasada tuve la oportunidad de tocar varias cosas muy diferentes, estuve toda la semana ensayando un espectáculo de una cantante salida de un grupo como el “Parchís” de mi infancia (más la de mis hermanos mayores), toqué con varios tipos con los que no había tocado nunca, constaté que uno de los mejores pianistas es Roberto Verastegui, que Diego Franco (un joven de veintipocos) tiene muuucho futuro aquí, que este país tiene unos primeros trompetas que no son de este mundo: (Toño Moreno, calidat máxima) gente humilde, simpáticos, tocan afinado, solo suben lo que pueden y bien, no tocan con 6 FFF si no lo pone... conocí a un trompeta cubano que improvisa muy bien, saxos que doblan flautas y sopranos y clarinetes y todo les suena relativamente bien.. Todo esto fue en un hueso con una big-band que: suena bien , tiene un repertorio muy surrealista y largo y paga bien por tocar en un club.

 

Me está pasando aquí algo que no me pasaba en Barcelona, algo que me hace reflexionar y plantearme algunas cosas: tengo la sensación de que estoy tocando mejor y creo que eso es debido a varias cosas: quizá la primera sea que tengo más oportunidades de tocar, de hacerlo con gente a la que no conozco de nada y adaptarme a lo que hay, aquí hay muchos conciertos en los que no hay ningún tipo de ensayo y hay que tocar, se montan repertorios complicados en un día.Es otra manera de trabajar. Hay tanto trabajo que es muy difícil combinar agendas y muchos de los músicos están más que acostumbrados a trabajar así, todos los baterías con los que he tocado que me gustan, leen muy bien, igual que los bajistas, es fácil montar cosas aunque difícil quedar..

La segunda razón creo que es que he despertado muchas expectativas y eso me hace, como he hecho siempre o casi siempre, prepararme todo a conciencia, estudiar, etc para no defraudar...las primeras impresiones aquí, como en todos lados, son muy importantes y: en una ciudad tan desmesurada como esta, con una cantidad de músicos que no es de este mundo, darse a conocer no es tarea fácil, me ha costado casi 5 meses empezar a trabajar...

La tercera quizá sea la más importante y la que más me hace reflexionar: toco más relajado, tengo una confianza mucho más grande en mi mismo y creo que esto es debido a que no sé con quien toco, no sé de su fama ni su carrera, de su calidad o ausencia de, de sus contactos o que puedo sacar de él....para muestra: el Jueves me llaman para hacer un hueso el Viernes de primer trombón en una famosa big-band de aquí, no hay ensayos, tengo algunos solos y se va directo al hueso sin siquiera prueba de sonido, fui, leí como no creía que supiera hacerlo, toqué mis solos con solvencia (creo yo) y me metí dos horas de hueso sin cansarme....eso solo se puede explicar por un estado de concentración y relajación extremo. Al día siguiente tenía hueso con la primera gira que haré en mi vida (creo que también será la última), después de una semana de ensayos, con los papeles mal, trasportando a vista, apuntando todo tipo de cambios de última hora, llegó el hueso y lo salvamos con solvencia, sé que hace un tiempo lo hubiera pasado fatal así que me congratulo....pero me hace pensar en lo tonto que he sido durante tanto tiempo...

 

Salir de la zona de confort acojona pero en realidad casi todo lo interesante de la vida está allí fuera.

 

Siguiendo con la escena musical defeña hay que decir que el business del gremio hace muy difícil montar cosas interesantes con gente de nivel, hay pocos músicos realmente comprometidos, la mayoría de los que tienen las habilidades hipertrofiadas deciden dedicarse a ganar dinero y los que quedan tienen que hacer 3 o 4 huesos por semana para sobrevivir decentemente, si a eso le sumamos el gusto por el matrimonio y la paternidad joven el resultado que da es un mundo de músicos buenos jóvenes que han de empezar a trabajar para sostener a sus familias en lugar de estudiar y ampliar sus conocimientos unos años más, la vía más rápida para esto es una carrera en el “hueso” que comprende, como ya he dicho antes, toda la industria musical y deja de lado el jazz....triste, pero por otro lado muy comprensible.

 

En el otro lado de la reflexión está el tema laboral, aquí todos los locales pagan un caché X sin rechistar, la mayoría te invitan a comer o cenar muy bien, te pagan al finalizar o por transferencia contra factura, en comparación con Ejpànya los locales pagan muchísimo más, aquí no es raro cobrar entre 700 y 1000 pesos por hueso un departamento en una zona no muy cara pero céntrica cuesta entre 4000-8000, una comida corrida buena (menú) está entre 60 y 100 pesos, en españa lo normal es cobrar menos de 100€ y normalmente muchísimo menos...así que parece un buen lugar para vivir de tocar.

 

Y nada, por fin he terminado lo que será mi quinto disco....quien lo iba a decir, no ha quedado mal y estoy contento de mis arreglos. Ahora quiero montar un par de cosas más antes de que emprendamos un nuevo viaje a otro destino. Uno será una onda más abierta y freak y el otro quiero que sea un cuarteto o quinteto con temas míos y quiero grabar lo dos...a ver que sale.

 

Acaba de temblar la tierra y yo en la azotea....ha sido acojonaste.

 

Seguiremos informando

 

Narcorrea.

 

P.D. Lola y Rosolina se lo han pasado en grande su primera vez en la playa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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